Mero gigante
Stereolepis gigas
- En exhibición
- Bosque de Macroalgas, Hábitats de la Bahía de Monterey
- Tipo de animal
- Peces
- Ecosistema
- Bosque de macroalgas
- Parientes
- Cherna; Familia: Polyprionidae
- Dieta
- Crustáceos, peces
- Rango
- En el océano Pacífico oriental, desde la Bahía de Humboldt en el norte de California hasta el sur de Baja California; hoy en día se observan principalmente al sur de Point Conception y alrededor de las Islas del Canal y el norte del Golfo de California
- Tamaño
- Longitud máxima reportada: 7.5 pies (2.3 m); peso máximo reportado: 557 libras (253 kg)
Conoce al mero gigante
El mero gigante es el pez óseo costero más grande de California y puede encontrarse a profundidades de entre 35 y 130 pies (11 a 40 m). Este depredador del bosque de algas se desplaza lentamente sobre arrecifes rocosos, fondos arenosos, cornisas y caídas submarinas. Con una repentina apertura de su enorme boca puede aspirar rayas, calamares, langostas, sardinas, corvinas, peces planos e incluso pequeños tiburones.
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No te dejes engañar por su paso lento y constante. El mero gigante es un velocista de corta distancia, capaz de perseguir hábilmente presas rápidas como el bonito del Pacífico.
Cada verano, los meros gigantes se reúnen para desovar y regresan a los mismos sitios donde generaciones anteriores se reprodujeron durante años. Una sola hembra puede liberar hasta 60 millones de huevos para su fertilización.
Convertirse en un "gigante" toma tiempo. Durante su primer año de vida, los juveniles apenas alcanzan unas siete pulgadas de longitud. En esta etapa lucen grandes aletas pélvicas en forma de abanico adornadas con escamas anaranjadas y manchas negras. Poco a poco adquieren la coloración gris oscura y negra característica de los adultos durante los aproximadamente doce años que tardan en alcanzar la madurez reproductiva.
Edad detreminada a partir del hueso del oído
Como todos los vertebrados (incluidos los seres humanos) el mero gigante tiene tres pares de otolitos, también conocidos como huesos, piedras o cristales del oído. Estas estructuras ayudan en la audición, el equilibrio, la percepción y el movimiento. Cuando uno de nuestros otolitos se desplaza fuera de lugar, puede provocar lo que conocemos como vértigo.
El más grande de estos tres otolitos se llama sagita. A medida que el mero gigante crece, la sagita añade nuevas capas de carbonato de calcio. Al estudiar una sección transversal de este hueso, los científicos pueden contar anillos de crecimiento, de forma muy parecida a los anillos de un tronco de árbol, y así determinar la edad del pez.
Gracias a este método, los investigadores descubrieron que los meros gigantes pueden vivir por lo menos medio siglo e incluso pueden sobrevivir más de 70 años, siempre y cuando logren evitar encuentros desafortunados con un gran tiburón blanco o con un pescador. Aun así, mucho sobre estos enormes peces sigue siendo un misterio, lo que complica los esfuerzos para recuperar una especie que estuvo al borde de la extinción.
El mero gigante en la exhibición Bosque de Algas del Monterey Bay Aquarium, con un cardumen de sardinas nadando al fondo. Foto © Charlene Boarts
Este juvenil de mero gigante (Stereolepis gigas), de aproximadamente 4 a 5 meses de edad, mide 3.5 pulgadas (7.25 cm) y pesa apenas 0.35 onzas (10 g).
En la Bahía de Monterey
El mero gigante solía habitar desde la Bahía de Humboldt, en el norte de California, hasta el extremo sur de Baja California. Hoy en día, solo se les observa ocasionalmente a lo largo de la Costa Central y rara vez al norte de Point Conception. Es mucho más probable encontrarlos alrededor de las Islas del Canal o en la parte norte del Golfo de California.
Conservación
Durante las décadas de 1920 y 1930, el mero gigante fue un objetivo frecuente de la pesca comercial y recreativa. En esa época, las embarcaciones de pesca operaban a lo largo de las costas central y sur de California capturando grandes cantidades de estos peces. Las capturas alcanzaron su punto máximo en 1932 y la población comenzó a disminuir drásticamente tanto en California como en México. Antes de que existieran medidas de protección, la pesquería se había reducido en aproximadamente un 95 por ciento.
En 1981, el gobierno de California prohibió la pesca dirigida del mero gigante en aguas costeras y limitó la cantidad de ejemplares que podían capturarse en México e introducirse al estado. Más tarde, en 1994, la prohibición de las redes de enmalle en el sur de California ayudó a reducir las capturas accidentales de este depredador. Por ley, cualquier mero gigante capturado incidentalmente debe ser liberado vivo.
Desde 1996, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza clasifica al mero gigante como una especie en peligro crítico de extinción. Aunque existen señales alentadoras de recuperación, todavía se necesita más información para confirmar una tendencia positiva. Se estima que la población de hembras reproductoras podría estar compuesta por apenas unos cientos de individuos. La recuperación de la especie enfrenta este y otros desafíos, como su distribución geográfica limitada, la reducción de su diversidad genética y el largo tiempo que tarda en alcanzar la madurez reproductiva.
California también estableció una red estatal de Áreas Marinas Protegidas como parte de la Ley de Protección de la Vida Marina, que incluye importantes zonas de desove del mero gigante. Junto con la prohibición de las redes de enmalle y el cierre de su pesquería, los científicos mantienen la esperanza de que mejore la población de esta especie con el paso del tiempo.
Datos interesantes
- ¡El mero gigante en realidad no es un mero verdadero! Pertenece a una familia diferente llamada Stereolepididae, mientras que los verdaderos meros pertenecen a la familia Serranidae.
- Investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara y de la Universidad Estatal de California en Northridge unieron esfuerzos para crear la Giant Sea Bass Collective, una iniciativa dedicada al estudio y conservación de la especie. Buceadores y científicos ciudadanos participaron en el Great Giant Sea Bass Count de 2014 para documentar cuántos meros gigantes quedaban y dónde se encontraban. El proyecto continúa recopilando observaciones de buceadores y amantes del océano.
- El pez señorita y otros peces limpiadores retiran voluntariamente parásitos de la piel del mero gigante.
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